Por María Antonella | @mariaantonella.portfolio
Alfonso Letier no es un pibito que apareció con una guitarra en la mano y muchos sueños, es un chico estructurado que apareció sin saber tocar un solo instrumento (y con muchos sueños). Sabe que va a llegar lejos y que la clave es “caretearla”. Sabe que es clave el estilo visual y la moda. Oriundo de La Cruz, un pueblo de 500 habitantes en Florida, fue criado por una madre que escuchaba Chayanne y Los Pimpinela mientras limpiaba la casa, y un padre más agenciado al folklore regional.
Se mudó a Montevideo con 25 años, durante la pandemia. Aprendió guitarra y canto, le pidió a sus profesores atrevidamente que convirtieran en canciones completas las composiciones a capela que grababa en su casa. Cinco años después ha tenido el lujo de compartir y crear música con las figuras clave de la cultura pop underground uruguaya: Maison Music, Rodra, Eros White, Ojos Finos. Siempre supo con quiénes y cómo quería que fuesen sus piezas; cada paso es calculado con una naturaleza directamente proporcional a su ambición. Le importa poco el virtuosismo, confía en su criterio más que en otra cosa.
Actualmente Alfonso está trabajando en nuevas canciones con Lucas Cary y piensa quedarse en el pop un buen tiempo. Une su conexión con lo camp, el cringe y lo analógico sin abandonar su libertad creativa. Esta semana sacó su último sencillo, “Tanto Amor”, producido por la banda española Sonau.