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Contenido creado por Sofia Durand
Cine
Casi era una romcom

“The Drama”, con Robert Pattinson y Zendaya: por qué a veces es mejor no saber tanto

Kristoffer Borgli dirige este relato sobre las tensiones y dilemas éticos que sacuden a una pareja en los días previos a su boda.

14.04.2026 17:18

Lectura: 4'

2026-04-14T17:18:00-03:00
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Por Sofía Durand Fernández
sofdurfer

Es un día soleado en Boston. En una cafetería, un chico ve a una chica leyendo en la barra y decide acercarse a hablarle. La aborda con torpeza y nervios. Ella se da cuenta y le dice: “Empecemos de nuevo”.

Podría ser el comienzo perfecto de una romcom, pero The Drama no lo es.

El núcleo de la película está hecho de preguntas: ¿Qué es lo peor que hiciste en tu vida? ¿De verdad conocés a la persona con la que querés compartir el resto de tus días? ¿Podés perdonar esto o aquello, hacer de cuenta que no ocurrió? ¿Se puede comenzar de cero?

La réplica es la misma en todos los casos: no hagas una pregunta si no podés soportar la respuesta. Este es, también, el pretexto de The Drama para convertir el idilio de Emma y Charlie, una pareja a punto de casarse, en un tormento.

Es difícil no lograr un éxito taquillero con Robert Pattinson y Zendaya en los roles protagónicos. Además de encontrarse en el auge de sus carreras y atraer tanto prensa como espectadores a todo proyecto del que forman parte, son el corazón de The Drama. La película no funcionaría con otra dupla. Robert Pattinson es muy bueno siendo en un galán que se siente incómodo en su propia piel y la simpatía general del público hacia Zendaya ayuda a que el conflicto que atraviesa su personaje no lo encasille automáticamente como "bueno" o "malo". A su vez, y aunque debería ser un requisito obligatorio, ambos logran tener química. 

Lo primero que trasluce son las tensiones morales y, por qué no, la hipocresía de sus personajes. Kristoffer Borgli, director y guionista, utiliza el humor y lo absurdo para subrayar una lucha por la superioridad moral en la que nadie sale ganando.

¿Qué es más grave? ¿Pensar en hacer algo terrible es igual de malo que llevarlo a cabo? Emma, Charlie, Rachel y Mike —su pareja amiga— se dividen en este punto. El detonante que da inicio a la trama surge en una conversación entre los cuatro. Se divide entre los que se muestran más abiertos a discutirlo y quienes son más radicales. Alana Haim cumple de manera excelente su rol como una Rachel insoportable e intransigente.

A su vez, la revelación —que puede resultar lejana para quienes no son estadounidenses por cuestiones culturales— invade la vida de la pareja y la desgasta. Antes de saberlo, todo iba viento en popa. Ahora, la gravedad que se le impone al asunto no solo no se disipa, sino que además están a una semana de casarse y los gastos son lo suficientemente altos como para que cancelarla sea una decisión impensable.

La edición y el sonido son partes muy importantes en la construcción del suspenso y la transferencia del estrés por el que pasan los personajes. El granulado, la calidez de la imagen y los espacios que habitan los protagonistas —como su propio apartamento— siguen la lógica de las romcoms de los primeros 15 minutos de la película y se mantienen hasta el final, aportando a la incomodidad que Borgli busca.

"The Drama" (2026), Kristoffer Borgli

The Drama tiene ese punto dulce para quienes disfrutan de historias que no buscan dividir en buenos y malos. Todos los personajes cometen —o piensan en— algún que otro acto reprochable, pero además se concentran más en las faltas ajenas que en las propias. Esto convierte a la trama en una especie de espiral descendente de traspiés morales.

Por momentos, parece ser que el golpe de efecto no es suficiente para lo que desencadena. Sin embargo, ¿cuántas veces se gestan conflictos de esta manera en la vida real? 

Entre tanta incógnita, la construcción de personajes parece quedarse a mitad de camino, y puede que esa haya sido la intención de Borgli en primer lugar. No importa tanto qué hacen ni quiénes realmente son, sino cómo quien tienen al lado se relaciona con eso. Si bien no es una romcom, hay una historia de amor planteada desde un lugar más incómodo: ¿está bien que uno no sepa todo sobre su pareja? Y, sobre todo, elegir a otro para compartir la vida es un acto que debe hacerse de forma consciente todos los días, y no solamente una vez.

The Drama no ofrece respuestas, pero deja en evidencia lo difícil que es sostener ciertos acuerdos cuando dejan de ser cómodos. En definitiva, convivir con otro también implica aprender a lidiar con lo que preferiríamos no saber.

Por Sofía Durand Fernández
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