Por María Antonella | @antoinella.jpg

Durante el mes de enero, se definió el torneo de tenis Australian Open. Se realizó principalmente en Melbourne Park, pero también en otras locaciones como Rod Laver Arena (principal), Margaret Court Arena y John Cain Arena (anteriormente Hisense/Melbourne Arena).

La liga se divide en distintas categorías, femeninos, femeninos dobles, masculinos, masculinos dobles y por último mixtos. Es clave hablar de estos formatos porque hasta hace poco no estaban tan estructurados. El tenis en sí mismo siempre tuvo muchos espacios vacíos donde fue fácil realizar modificaciones con base en las exigencias del tiempo.

Lo único que prevalece es que —estereotípicamente— no es una disciplina para todas las clases sociales. La simple raqueta y un par de pelotas va de 100 dólares en adelante. Luego hay que conseguir o alquilar canchas y tomar clases como cualquier otro deporte.

Es importante este preámbulo porque parte de los componentes de este juego es la libertad de expresión mediante la vestimenta que, al día de hoy, es tan importante como la raqueta y la pelota. De hecho, las marcas de indumentaria son los sponsors principales de cada partido.

El atuendo que la jugadora Naomi Osaka eligió para esta edición del Australian Open se viralizó. Este tiene un detrás creativo complejo y con la intención de quedar para la posteridad en la memoria afectiva.

La tenista japonesa relata que un día le leyó un cuento a su hija de dos años, Shai. El mismo tenía una ilustración de una medusa que le mostró, a lo que su bebé devolvió la alegría de un estímulo llamativo. El intercambio generó que se comunique con Nike, su sponsor oficial. La marca se encargó de diseñar una prenda con varias alusiones a la figura.

La paleta de colores consiste en verdes, celestes y tonos fríos pero con referencias marinas. La técnica que se utiliza es una alusión al tie-dye —que significa atar y teñir—, un método que comienza con los hippies de los años 80 y se realiza sumergiendo una tela en agua con tintes de diversos colores entremezclados. La prenda es atada con gomitas o cuerdas y genera un efecto exótico. El objetivo es que ninguna prenda se parezca al anterior, lo que da un vistazo artesanal.

El tie-dye tiene la característica de parecer sumergido en un medio acuático, y la selección de colores se reafirma en una composición de agua y algas. Para no quedarse en eso, la prenda de Osaka tiene distintos pequeños volados que salen desde sus hombros delanteros, con diferibles largos y anchos, acercándose a la textura de una medusa. La tela de los mismos es como una especie de microtul elastizado, flojo y suave, haciendo que ella se traslade como una “Chironex yamaguchii”, un tipo de medusa alargada que se suele encontrar en las costas de Okinawa y las islas Ryukyu.

Si bien el vestido quedó increíble, ella sintió que había que darle una vuelta de tuerca más. Enseguida pensó en Robert Wun, diseñador de alta costura, nacido en Hong Kong pero radicado en Londres, quien se caracteriza por su proceso de creación conectado a la naturaleza a través del volumen, aprovechando el movimiento de los textiles al máximo.

La propuesta de Wun fue sumarle una falda larga con pliegues uniformes y dos capas, algunas más largas que otras y por debajo del vestido. Un velo que se escapa desde un sombrero perfectamente redondeado y una sombrilla de época.

Su motivación fueron las mariposas, no porque fuese un capricho, sino porque en el Australian Open de 2021 —el cual Naomi ganó—, específicamente en una partida contra Ons Jabeur, transcurre un recuerdo indeleble donde está a punto de hacer un saque y una mariposa se posa en su nariz. Ella la retira con cierta ternura y la coloca sobre una caja con pelotas. Es por eso que tanto en el sombrero como en la sombrilla se aplicaron prototipos del insecto. El color de estas son en un contrastado color blanco tiza.

Si bien Naomi recibió una atención merecida, casi todos los jugadores al día de hoy tienen sus elementos especiales para torneos con mucha visibilidad. La viralización de la entrada especial de Osaka al campo tuvo posibilidad de análisis para los amantes de la moda y muchas críticas negativas desde los que no conocen la historia de la vestimenta y la accesorización en la disciplina deportiva.

Se habla de los costos, del abandono del “espíritu deportivo” con fines de llamar la atención u ostentar objetos ajenos al espectáculo. Se cuestiona también el poco acceso a todas las piezas y la imposibilidad de llamar a Nike para que te diseñe algo a medida, gustos y semejanzas. Ahora que todos tenemos un poco más cerca los conceptos de capitales de Bourdieu, creemos que podemos utilizarlo como vara para criticar capitales ajenos.

Lo que no tienen en cuenta es que un torneo internacional tiene un costo altísimo y cualquier deportista podría o debería pensar su trabajo desde un todo. Desde salud, esfuerzo y alimentación hasta prendas artísticas estimulantes. ¿No tenemos todos soquetes o remeras de la suerte? ¿No nos interesa ya cargar con símbolos o amuletos? ¿Por qué nos cuesta pensar al diseñador de modas como un artista que nos decora como si fuésemos personas importantes de otras épocas?

Sin ir tan lejos, la finalista Aryna Sabalenka fue nombrada como la nueva embajadora de Gucci, anunciándose en un reel de Instagram colaborativo con la marca en la que se la ve en una cancha jugando y usando un poncho que cubre su cuerpo entero, con el emblemático estampado homónimo acompañado de unos tacones. Es claro que no estaba compitiendo, es una publicidad simple con una marca importante que apoya a la deportista con sus prendas y una enorme cantidad de dinero. 

Sabalenka, una genia absoluta del tenis de esta generación, en su último partido expuso mediante algunas bromas su colaboración con la joyería Material Good. Sus diseños se enfocan en algunos pendientes, gargantillas, de diamantes, turmalinas valoradas entre 50.000 y 66.000 dólares. La condición no es solamente contar con el dinero, sino también ser cliente frecuente de la marca. Esto parece ser un poco más ostentoso, pero no tiene sentido criticarlo porque casi nadie tiene acceso a estas piezas y no son de primera necesidad para que se pongan en tela de juicio.

También se presentó a uno de los partidos con un vestido que es reconocible por las estéticas que sostiene Maria Shawapova con sus vestidos cortos con volados pero en colores vibrantes, mixturado con el corte complejo de moldes en atuendos de Serena Williams, en especial en un conjunto de cuerpo entero de una pierna si, una pierna no. Quizá la capacidad de desafiar de las hermanas Williams merecen una nota aparte, pero es clave destacar que ambas son diseñadoras de moda. Han ideado tanto para sus marcas personales como en colaboraciones con Nike, Lacoste, Roland Garros, entre otras.

Más allá de que se recuerde a Serena como pionera de las piezas enterizas, la verdadera disruptiva fue Ann White, tenista de principio de los años 80. Como una especie de chisme, se dice que se vio inspirada por un programa que hizo Jane Fonda de ejercicio de esa misma época, que estilaba verse en televisión donde usa las clásicas mallas con polainas y vinchas muy cómicas. Si bien no rompió el código de usar blanco (una norma que no duró mucho más), le pidieron que se fuera a cambiar de conjunto.

Otra pieza que es un guiño a otra época fue cuando durante el US Open de 2004, Serena vistió una falda tenista tableada, pero de denim, recordando la vez que Andre Agassi se puso un short de la misma tela, con una calza biker naranja debajo en la misma etapa que Ann.

En distintos medios se debate el olvido del deporte en sí mismo, utilizado para vender objetos inalcanzables. La realidad es que es la forma del deportista de generar dinero aparte del que obtienen jugando. En estos campeonatos, los jugadores solo ganan un 17% de las ganancias. Además es una forma de usar la creatividad para encontrar sus objetos históricos.  Al finalizar el partido en el que Naomi usó estas prendas impresionantes, fue entrevistada en Vogue y afirmó: “Cuando recuerdo a las jugadoras que me precedieron, pienso en cómo esos momentos, esas miradas, se han convertido en recuerdos imborrables (...) Muchas veces, otras personas escriben nuestras historias. Este fue un momento en el que pude escribir un poco de la mía”.

En esta liga competitiva se emplean materiales de diseño con cualidades costosas, pero no le quitaría mérito por ello. Me gusta pensar que en unos años, estos amuletos pueden ser donados, estar en museos. Que sean pensados por ellos mismos, en colaboración es apreciable. Tienen un archivo detrás que puede ser significativo, dentro de esta narrativa, los deportes tienen la cualidad de ser internacionales, por ende, cada uno tiene la oportunidad de exponer sus posturas, sus gustos y sus culturas, dando así transparencia de identidad propia o de una comunidad.