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El Imperio romano en la pantalla

“Roma”: la serie que marcó un antes y un después en las megaproducciones de época

A 20 años de su estreno, el éxito de HBO allanó el camino que luego seguirían las series históricas, tal como las conocemos hoy.

06.07.2026 17:54

Lectura: 7'

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Por Catalina Zabala
catazabalaa

Hace 20 años, una serie cambió la manera de contar la historia en televisión, aunque no esté hoy entre las más recordadas. Si miramos Roma (2005) en HBO, probablemente no nos sorprenda: es un formato que en 2026 ya vimos muchas veces, lo tenemos naturalizado. Sin embargo, en su momento presentó grandes innovaciones y sentó las bases de lo que serían las megaproducciones de época del futuro, muchas incluso de HBO.

La película de época y la épica histórica son casi tan viejas como el cine. ¿Cuántos héroes con espada nos mostró la pantalla grande? ¿Cuántas anécdotas bélicas conocimos así? La televisión siempre contó con menor presupuesto, y por lo tanto, con menor valor de producción que películas como Troya (2004), Gladiador (2000), Alejandro (2004), o un poco antes Corazón valiente (1995). Pero una serie que encontrara la forma de mostrar la historia sin verse barata podía sacarle mucho más jugo.

En dos temporadas de 10 capítulos cada una, Roma cubre la historia de la Roma antigua desde la conquista de las Galias y la guerra civil entre Pompeyo y Julio César, pasa por el fin de la República y el nacimiento del Imperio, para finalizar con el ascenso de Augusto al poder y la caída de Cleopatra y Marco Antonio. Pero la novedad no estuvo ahí; Ben-Hur (1959), Spartacus (1960), Cleopatra (1963), el cine ya nos había mostrado a grandes figuras históricas bajo los focos en ocasiones incontables. La novedad de Roma no estuvo en la decisión de contar la historia, sino en enfocar a las figuras históricas desde su lado más humano. En esta serie, Julio César es el conquistador de Europa, pero padece de epilepsia, conocida en ese momento como morbus comitialis, con todo el secretismo que requería. Un gobernador solemne, un hombre vulnerable.

Aunque este es el caso más estridente del elenco, la propuesta de guion permanece en diálogo constante entre lo grande y lo pequeño, lo masivo y lo íntimo, y parece argumentar que la magnificencia de Roma no se construyó desde las manos de un genio militar, ni siquiera de varios, sino que nació de los propios ciudadanos. De las pequeñas realidades de cada hogar. Es una decisión concreta que se ve de forma clara desde cualquier ángulo que se elija. El protagonista no es Julio César, ni Augusto, ni Servilia, ni Cicerón. El papel central lo tiene Lucio Voreno —Kevin McKidd— y su amigo fiel Tito Pullo, dos legionarios cualquiera que ofrecen una perspectiva pueblerina de las decisiones que se toman tras bastidores y en la asamblea del famoso Senado. La dinámica de buddy comedy que se da entre Lucio y Pullo no era lo más frecuente en las películas históricas y, una vez más, se explica con esta motivación de mostrar un imperio más humano. La cara vulnerable de los guerreros. Cómo funcionaba cada ciudadano que, sumado a los demás, constituían la Roma eterna que conocemos hoy a través de libros, nombres célebres y batallas históricas.

A nivel de producción, la serie marcó una forma de trabajar. Una impronta nueva. Tan así fue que, años después, muchísimas series de época querían remitir constantemente a Roma en sus proyectos nuevos. El cast original de Roma, lleno de talentos emergentes, hoy revela muchas caras megarreconocibles del cine de época. Kevin McKidd, el protagonista, aunque más tarde se hizo mundialmente famoso por participar en Grey's Anatomy (2005), protagonizó una gran cantidad de películas de época más tarde. A la impresionante Polly Walker la vimos ahora, hace poco, en Bridgerton (2020). Ciarán Hinds, el implacable Julio César, lo vimos en Belfast (2021), Persuasión (2022), Excalibur (1981), Jane Eyre (2011), El prodigio (2022), The Mayor of Casterbridge, Los piratas del Caribe. Lo mismo sucede con James Purefoy, Tobias Menzies, Indira Varma, Simon Woods. Sin quererlo, este equipo parece haber escrito un legado de prodigio para los creadores puertas adentro, quienes quieren volver constantemente y evocar esta idea inicial. Se trata de una serie más importante de lo que la memoria colectiva reconoce.

"Roma" (2005), HBO

Pero entonces, ¿por qué no se recuerda tanto?

Sucede en todos los géneros. Todas las series pioneras labran la tierra para que luego puedan asentarse otros proyectos quizás más ambiciosos. Hacen lo que pueden con lo que tienen y facilitan el camino para que otras terminen avanzando más. Pasó en el género de la mafia; la serie que más recordamos con diferencia es Breaking Bad (2008), pero la primera fue Los Soprano (1999). Otra serie de HBO que marcó la manera de hacer cine, el camino del antihéroe que después iba a terminar de explorarse con Walter White. Roma labró el camino para lo que luego serían las series del mundo antiguo, que aunque no hay muchas, y el cine eligió seguir con mayor hincapié el género medieval, hizo que otros proyectos masivos fueran posibles, como Game of Thrones (2011). Otra de HBO.

Y a la hora de seducir con épocas distantes, la pantalla sabe lo que tiene que mostrar. Táctica bélica que sorprende, la vulnerabilidad del cuerpo como una cuestión completamente perecedera. La sensación de que cada día es un beneficio y que el filo de la espada, la enfermedad o la pérdida de la libertad a manos de otro pueden aparecer en cualquier momento. El sexo animalesco, el morbo, la brujería, lo mítico. Son épocas muy físicas, muy materiales, que remiten a una forma de vivir de la que ya nos alejamos hace tiempo. Hoy, a través de pantallas, celulares, televisiones y lecturas de PDF online, nos olvidamos del aspecto material de la existencia, y estas series nos llevan a él.

"Roma" (2005), HBO

Roma no fue la primera gran producción sobre la Antigüedad, tampoco fue la primera sobre Roma. Lo novedoso que ofreció fue la manera de mirar ese mundo. En lugar de limitarse a mostrar emperadores y batallas, mezcló la política con la vida cotidiana, sexo, religión, violencia y familia como partes inseparables de una misma vida romana. Una estética mucho más sucia, densa y cotidiana, alejada de las versiones más viejas. Porque en las películas anteriores invitaban a mirar un mármol o a leer un libro. Utilizó una estructura narrativa que luego le daría el éxito a series como Game of Thrones: múltiples protagonistas, tramas paralelas, personajes ambiguos y una política originada a través de las relaciones humanas y no solo las instituciones. En entrevista con The South Bank Show, el propio George Martin aseguró que en parte era por la propia Roma que había elegido a HBO para adaptar sus propios libros a la televisión.

Antes de Roma, el cine de lo antiguo tendía a representar monumentos y héroes. Roma empezó a representar una sociedad.

Por eso hoy es tan difícil que aparezca una serie o película de época que sea novedosa en 2026. Que no haga ruido desde el rigor histórico, que mantenga el espíritu de la historia original, si es que la hay, que no quede en lo barato y que sea entretenida. Cumbres borrascosas (2026) fue acusada de olvidar adrede el punto de su novela original. Gladiador II (2024) fue una copia mal trasladada de su primera entrega con bajo presupuesto y aspiraciones únicamente sensacionalistas. El trailer de La odisea de Christopher Nolan es ambicioso, pero los rumores en internet acerca de decisiones en torno al cast y al propio guion son abundantes, y no precisamente positivas.

A 20 años de su estreno, cabe recordar cuál fue el primer proyecto cinematográfico que decidió humanizar a una época de la que se conoce un porcentaje mínimo de su información escrita. En vez de mostrarla como un contexto hostil y lejano a nuestro presente, fue por el otro lado. Logró trasladar esa humanidad que permanece en cada escombro, cada registro, cada resto de hace miles de años. Conectó con eso que nos hace humanos y que estuvo presente en todas las épocas de nuestra historia, y lo puso en la pantalla.

Por Catalina Zabala
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