“Obelisco te incita a que seas vos mismo”: la banda hardcore actúa en Sala Rondeau
Presentan “Fragmentos para dominar el silencio” este 19 de setiembre, por lo que conversamos con Camila Sena y Federico Rossotti.
Por Gerónimo Pose | @geronimo.pose
La banda hardcore Obelisco ensaya en Parque Rodó, en la casa de la bajista Camila Sena, antes de la presentación de su disco Fragmentos para dominar el silencio. Cuando entro, el guitarrista Federico Rossotti, luciendo unos pines en el buzo verde, está parado al lado de un disco de grandes éxitos de Wu-Tang Clan. Le comento que hace poco conseguí la reedición en CD de Enter the Wu-Tang (36 Chambers). A partir del grupo neoyorquino, Rossotti me habla de la serie que repasa la historia de la banda, Wu-Tang: An American Saga, y la charla deriva hacia las películas de Jim Jarmusch donde los muchachones que pedían traer el ruckus (traducible como “quilombo” o “lío”) hacían cameos o actuaban como personajes secundarios (como en la famosa escena de Coffee and Cigarettes).
A Camila le pregunto, dada la cercanía de su casa, si llegó a conocer a Tüssi Dematteis, músico y periodista uruguayo fallecido en febrero de 2024. Me cuenta que lo conocía de hacía años, pero que su vínculo era muy distinto al de quienes llegaron a conversar o intercambiar algo con él (como el propio Rossotti, que se lo cruzó varias veces en el Bar Fénix, donde el Tüssi le confesó que se dormía escuchando a la banda de metal noruego Emperor). Camila sacaba a pasear a su perro Hugo por el barrio y se cruzaba todo el tiempo con el Tüssi, que también paseaba a su perro Santino a esas horas. Los dos animales eran de gran tamaño y, según cuenta Camila, parecía que se impresionaban de verse, por lo que buscaban ensañarse en una suerte de ruckus. Un vínculo que nació y murió gracias al enfrentamiento de dos perros gigantes.
Obelisco encuentra su núcleo duro en ellos dos: Federico Rossotti y Camila Sena. Fragmentos para dominar el silencio es su tercer disco, un compendio de canciones que parecen tener su raíz compositiva y su continuidad en su segundo larga duración, Sueños y Jardines (2024); al igual que con ese, lo editan en cassette a través de Chape Records. Más allá de que el deseo de sacar un vinilo siempre estuvo sobre la mesa, la elección de la cinta termina siendo una extensión directa de sus influencias y de su visión del indie, entendido no como un género en sí mismo sino como una ética arraigada al hazlo tú mismo.
Presentan Fragmentos para dominar el silencio este sábado 19 de setiembre en la Sala Rondeau.
Si uno se pone a escuchar Obelisco entiende que, si bien se los suele acomodar dentro del hardcore y de las raíces punk, etiquetar a la banda es una tarea muy poco inteligente.
Federico Rossotti (FR): Depende, depende mucho de épocas y cosas, ¿no? Y ni siquiera dentro de los mismos discos.
¿Son discos que se hacen con influencias de lo que están escuchando en ese momento?
FR: Siento que ahora estamos más en la de las influencias de toda la vida. Como el principio fue como más género “preciso” porque era distinto. Como el disco del ouroboros [refiere al EP homónimo del 2022, que tiene un uróboro en la tapa] que es un poquito más doom, más slush. El primero intentó ser hardcore con tintes de rock alternativo, el segundo también tenía cosas stoner. Estábamos en un viaje en el que queríamos que la música sea pesada, medio colgada y melódica. Y ahora estamos con la de toda la vida; me lleva a mi juventud, cuando empecé a escuchar música. Más que nada punk rock y también mucho, yo que sé, rock alternativo y cosas más “indie”, porque la movida indie-indie como que yo —y creo que vos tampoco— [mira a Camila] no la curtimos mucho.
CS: O sea, sí de ir a ver o escuchar cada tanto, pero no es algo en lo que me haya metido demasiado.
FR: Yo nunca en mi vida escuché un disco de Él Mató a un Policía Motorizado.
¿Entero?
FR: Nunca escuché un disco entero. La vez que más escuché de esa banda fue cuando vi la serie de Okupas.
Que la reedición que salió en Netflix tiene la banda sonora por Santiago Motorizado.
FR: Ahí dije, ah, me gusta. Está bastante bueno. Pero ni fui a escuchar después. Entonces toda la movida de los 2010, del boom del indie, no lo curtimos. Y ahora gente más del palo del hardcore y eso nos dice que nosotros somos una banda indie. Nosotros no tenemos nada que ver con la movida, la verdad, pero sí del primer indie de Pixies y Sonic Youth. Para mí eso era el indie cuando era guacho.
El “do it yourself”.
FR: Claro, es medio que ese viaje.
¿No se metieron en la movida indie porque no les entró o porque tienen una suerte de posición un poco más purista de lo que es la música?
CS: No, yo creo que cuando escucho música no estoy pensando en que no me voy a acercar a esto porque yo escucho otra cosa, hay gente que es así. Es más como lo que me llega. Yo escucho y me gusta conocer música, pero si no me llega no puedo ponerme a escucharlo. Ponele, no sé: sale una banda punk, que siempre me gustó, si no me llega no la voy a escuchar. Nunca fui purista de un tipo de música.
FR: Pero también cuando surgió esa movida siento que estabas en algo que no tiene nada que ver, yendo a movidas en un centro ocupa punk y todo eso.
CS: Por ejemplo, cuando Él Mató, la primera vez que vino a Uruguay...
FR: Ahí sí fue dentro de nuestro...
CS: Está dentro de nuestro círculo de amigos. Que vino con 3Pecados. Ahí los conocí, a 107 Faunos y todo eso. Y lo he escuchado y como que esa etapa me gustaba. Yo sí he puesto un disco de El Mató, pero no es que haya sido fanática.
Obelisco. Crédito: Selene Benzano
Volviendo a la música de Obelisco: me parece que, más allá de los distintos géneros, hay una línea recta en cuanto a las letras. Porque si vos vas desde “Caer”, del primer EP, hasta el recitado que hay en “Alma animal”, del primer disco, aterrizando en Fragmentos para dominar el silencio, son letras de grito, de desahogo pero que también cargan con lo cotidiano, como que no se van en metáforas pomposas ni nada por el estilo. Son letras que remiten a Fun People, una banda que incluso nombran en la canción “Mundo paralelo”. A lo que voy, luego de esta intro larguísima, es que hay una coherencia, suenan a que las escribió la misma banda.
FR: Cuando formamos la banda, de entrada ya empezamos a encaminar cómo tenemos que escribir porque también ni yo ni el otro pibe que cantaba en ese momento éramos cantantes. Siempre tuvimos bandas pero nunca fuimos los cantantes, escribíamos cosas pero no para cantar nosotros, entonces era buscarle la vuelta para ver cómo te expresás vos mismo para decir algo y que te sientas cómodo con eso y que se sienta auténtico, como tiene que ser. Y una de las búsquedas tiene que ver con eso que decís, medio cotidiano, así como natural.
Tratar de no decir demasiadas cosas, palabras que no dirías en una conversación. O no usar muchos términos como… si tengo que llamarte a vos, no te digo “tú eres”. Te digo “vos sos”. Ese tipo de encare. Un montón de la influencia para mí de eso es tipo Ricky Espinosa, Pity Álvarez, cantantes así.
Que van al hueso.
FR: Exacto. Ese es el camino, por lo menos. Y había un montón de letras medias personales, medias introspectivas, así como reflexiones, un cacho.
Y vos, Camila, empezaste a escribir también en Obelisco en Sueños y jardines.
CS: Sí. Yo entré antes de grabar ese disco, y ahí escribí para creo que tres temas. “Eco”, “Ojos” y “Plan perfecto”. Era la primera vez que me enfrentaba a hacer una letra. Me costaba un poco el ir tan directo. Entonces hay algunas partes medio... más poéticas.
¿A vos no te interesa ir hasta el hueso?
CS: Sí, me interesa pero en ese momento, que era la primera vez que lo hacía, mi primer encuentro con las letras, trataba de hacer un híbrido que no sea tampoco tipo tanta exposición de una así de ir al hueso sino también darle una vuelta. Una vuelta como más fantasiosa.
¿No querías mostrar una completa vulnerabilidad?
CS: Puede ser. O también porque... A ver, cuando yo decía, ¿de qué quiero hablar en esta canción? Me salían cosas por ahí muy personales. Y era como, “esto va a quedar re paloma”. Ya después en “Plan perfecto” ahí se me fue todo e hice la letra más paloma.
FR: En “Plan perfecto” le pedimos… le pediste vos, ¿no?
CS: Sí.
FR: …a la gente que le mande sus baladas de amor favoritas. Entonces fue una carrera de escuchar todas las baladas posibles para sacar la data y hacer una balada.
CS: ¿De qué habla la gente en las baladas? ¿Cómo decirlo? Pero, por ejemplo, en “Ojos” sí es más una metáfora, pero en realidad estoy hablando de algo, y después en “Eco” ya es bastante directa. “Ojos”, que fue la primera, fue la que me daba más miedito, de decir, “¿qué digo?”, “¿qué pongo?”. Siento que hacer una letra no es joda, porque... capaz que no te escucha nadie, pero capaz que sí te escuchan y si estás diciendo cualquier cosa podés influir de una forma mala en las personas. Yo siento que ahí vos tenés una herramienta donde podés influir, si quisieras, a las personas que te están escuchando.
Entonces por mi punto de vista, también quiero dar un mensaje de lo que a mí me gustaría que, no sé, que cambie, o posicionarme de alguna forma y tal. Y para que sea más respetuosa la convivencia. Pienso en eso: “¿Qué voy a decir?”. Porque después eso queda grabado para siempre. Y me pasó, por ejemplo, de ir a ver a bandas y que están hablando de un tema, no sé, feminista o lo que sea y en el estribillo decían... Ahora no me acuerdo exactamente qué era, pero como que el mensaje, que era lo que más se escuchaba en el estribillo, era horrible. Después me acuerdo de parar a esa gente y decirle, “ojo, tengan cuidado porque en realidad se da el mensaje opuesto”.
Obelisco. Crédito: Selene Benzano
¿Cómo los encuentra entonces, después de estos procesos, el tercer disco?
FR: Para mí Fragmentos es casi una continuación de Sueños y jardines, es como un Sueños y jardines 2, un poco es la misma búsqueda. Ir para el mismo lado y ver hasta dónde más se puede llegar, explorar un poquito más en distintas cosas. En lo musical y también en la evolución en cuanto a la canción, en cuanto a lo cantable y eso.
CS: Se laburó un poco más en el canto que en el otro. Yo por ejemplo en este creo que no tengo gritos. En el otro metía gritos porque era la primera vez y ellos venían con una forma de cantar que fue mutando hasta lo que es ahora Fragmentos, que si ponés un tema de antes y de Fragmentos hay bastante diferencia. Pero sí, fue ir laburando para que se entienda más por ahí lo que queremos decir.
Escuchando Fragmentos, el tema que más me llamó la atención fue “La deep web”. Siento que, por varias razones, funciona como la canción más representativa del disco. Primero por la pasta de samples que tiene al principio, recuperando momentos bizarros de la televisión o del internet. Y segundo por la tapa, que es una suerte de collage; es decir, va en sintonía con los fragmentos o recortes que luego se escuchan. ¿Cómo nació esa canción?
FR: La influencia principal viene de Dystopia, una banda de crust punk que usa un montón de samples de ese estilo, audios que te dejan pedaleando en el aire: cartas de suicidio o testimonios de locos completamente esquizofrénicos, atrapados por la tortura y el capitalismo. Por ahí va el viaje de “Deep web”: es una canción inspirada en la exposición constante a la basura digital y en el bombardeo diario de mugre. Cuando escribí la letra pensaba en la época en que por WhatsApp se viralizaban videos gore sin ningún filtro.
Que estabas en clase, venía un compañero y te mostraba un video de un cartel mexicano decapitando a uno con una motosierra.
FR: O gente tragada por máquinas en fábricas. Ver eso todo el tiempo fue una cagada que no le hizo bien a nadie, pero funciona como una metáfora perfecta de lo que consumimos hoy en internet.
La deep web ya no es una red oculta ni eso que veíamos en los videos de Dross.
FR: La deep web ahora es Instagram. Estamos todos los días metidos en esa misma frecuencia. Hay una crítica anticapitalista planteada en la canción. La letra es medio en joda, pero también va en serio.
¿Y el concepto de la tapa?
CS: Desde el principio sabíamos que queríamos armar un collage. El disco se iba a llamar Rompecabezas porque cada tema iba para un lado distinto, pero la idea no prosperó. Buscamos un sinónimo que remitiera a esa acumulación de piezas y terminamos en Fragmentos, que define bien cómo se van juntando canciones que son diferentes.
FR: El arte lo armó Cami; yo solo metí la tipografía del nombre del disco. Después, para el diseño completo del cassette sí nos juntamos a laburarlo más a la par entre los dos. “Deep web” parece un collage metido dentro del propio collage del disco. En el cassette pusimos todos los temas en el lado A, y en el lado B dejamos únicamente “Deep Web”. Casi no pega con el resto. Los primeros temas son todos distintos entre sí, pero “Deep Web” es un mundo aparte: tiene como nueve cambios de BPM y de intención.
CS: Al principio, cada vez que terminábamos de tocarlo en vivo nos mirábamos como diciendo: “Pa, lo logramos, salimos vivos de esta”. Con el tiempo le fuimos encontrando el cuerpo para tocarlo sin quedar destruidos, pero al principio te liquidaba.
Se les viene ahora el 19 la presentación del disco, en la Sala Rondeau. ¿Cómo es la adaptación de todos los temas anteriores al nuevo formato? Porque ahora, a diferencia de cuando eran un trío, hay una segunda guitarra.
FR: Está buenísimo porque suenan completamente distinto que antes. Primero, para empezar, dos guitarras. Una batería que suena nada que ver con antes. Nosotros estamos cantando mejor, estamos tocando mejor, y estamos usando distintos tipos de sonido también.
¿De pedales decís?
FR: Sí. Como que estamos yendo por un lado un poquito más prolijo dentro de todo. Como más maduro el sonido, me parece. Más clásico también. Menos roto y ruidoso y un poquito más rock. Si eso es posible.
Representa un desafío tocar ahí porque hay que vender entradas a un precio que no estamos acostumbrados. Ese es el desafío. Tenemos un público que nunca compra anticipadas, que van a la puerta a ver qué onda.
Que se enteran que tocan el mismo día.
FR: Sí, mucho más volado en ese sentido. Y ahora estamos vendiendo entradas por RedTickets. Lo estamos tomando como que es la gran noche. Tenemos que encarar acá, preparando un show largo. Eso sí, también es la primera vez que tocamos tanto tiempo. Es un setlist de 22 temas. Y generalmente tocamos 11. Es una confirmación de la banda de alguna manera. Una comunión, digamos. Es la banda nueva, con su formación nueva, ahora haciendo un full show como si fuera una banda internacional. Un show entero de una hora y pico. Pasando por todos los momentos. Con mucho ensayo, mucho cuidado en el orden de las canciones, en los invitados, en el presentador.
¿Presentador?
CS: Sí.
FR: Un presentador medio perfo, todo.
¿A quién llevan?
FR: A Alan Futterweit [alis Horror y Pizza]. Es más, le dije a Cami: “Decile a Alan para ser el presentador vos que a vos te va a ser más bola que a mí”. Miro mi celular al rato y tenía un mensaje de Alan diciendo “bo, estoy para ser presentador”. Y yo no le había dicho nada, Cami no había llegado a planteárselo. Me escribió diciendo que quería ser presentador de la fecha. Es una locura. Es como que ya estaba planeado antes de que supiéramos.
CS: Pasa algo en Obelisco, que la banda no es solo la banda, o sea, los músicos, sino que son todo un back de amigos y amigas que tenemos que están para hacer cosas y que siempre nos apoyamos. Alan, de alguna forma, es Obelisco también, como Selene, Lu, mismo también las personas que después terminamos mezclando, grabando, como Pablito, se van integrando de alguna forma a la banda y ya son parte.
Me quedé escuchando mucho el primer disco de Obelisco, Epifanía. Me quedé enroscado con ese. Y en el recitado de “Alma animal” había una parte que decía “En las calles corre la sangre de quienes luchan por conocer la libertad”. Entonces yo había pensado, ¿qué libertad se encuentra a través de las canciones de Obelisco?
FR: Es una buena pregunta esa la verdad. Es como que Obelisco te incita a que seas vos mismo de alguna manera. Esa es la libertad que buscamos nosotros tener y que buscamos nosotros dar con las canciones y con el estilo y con todo. Cualquier cosa que quieras hacer, hacela. Realmente eso que dice “en las calles corre la sangre de quienes luchan por conocer la libertad” habla más que nada sobre la gente que pone el cuerpo en la verdadera importancia del asunto, que es en las manifestaciones y en el activismo real. Nosotros no somos activistas desde ese lado. Pero sí creemos que nuestro, por lo menos, pequeño aporte puede ser dar un poco de esperanza de ser vos mismo y de que está bien y que el mundo tiene que ser para todos y yo qué sé.
Yo realmente pienso que el mundo es una mierda pero no quiero simplemente hablar de eso, sino de hablar de lo que está bueno. Porque hay unas cosas que están buenas en el mundo y esas son las que nos enfocamos.
Bueno, un poco lo que decía Camila, el cuidado de no mostrar más mierda de la que hay.
CS: Sí, entregar eso, usar el arte como un canal para decir no estás solo. A mí también me está pasando esto, yo también siento que el mundo es una mierda y que hay pila de cosas injustas y que me encantaría que fuera de otra forma y lo sufro y me duele, pero ¿qué haces vos con eso? Y también está bueno después con los comentarios que te hacen o gente que escucha la canción y dice, este tema a mí me llegó porque en tal momento me pasó no sé qué cosa y me sentí acompañada en esto. Es de alguna forma un refugio, decirle al resto de las personas que pueden estar pasando un mal momento: “No estás solo”.
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