Por Juampa Barbero | @juampabarbero

Park Chan-wook construyó una de las filmografías más incisivas del cine contemporáneo. Su obra está atravesada por la obsesión, la violencia y un control formal indiscutido. Desde la furia moral de la "Trilogía de la Venganza" hasta el erotismo sofisticado de The Handmaiden (2016), su cine observa cómo el deseo, la culpa y el poder deforman a los personajes, pero en La única opción (2025) decide desplazarse hacia otro territorio: la comedia oscura como herramienta de disección social. 

La película es una adaptación de The Ax (1997), la novela de Donald E. Westlake, un relato sobre la competencia laboral. Fue llevado al cine en 2005 por Costa-Gavras bajo el título Arcadia, y  Park Chan-wook la transformó en una sátira feroz sobre el mundo contemporáneo.

El cineasta surcoreano sitúa al espectador frente a la desintegración de Man-su (Lee Byung-hun), un hombre que representa la culminación del ideal burgués y que, de repente, se encuentra fuera del engranaje que otorgaba sentido a su existencia. Es una historia desgraciada sobre cómo la identidad humana está actualmente encadenada a la utilidad económica.

De un momento a otro, el despido de Man-su funciona como el motor de una transformación radical. Para él, el trabajo es la columna vertebral de su masculinidad y su posición dentro de la sociedad. Al desaparecer el salario, desaparece también el hombre que él creía ser, dejando espacio a un individuo primitivo que interpreta la competencia laboral como un duelo a muerte. Esta premisa traslada la lógica de la oficina al terreno de la supervivencia biológica.

La sociedad que retrata la película es un ecosistema de escasez planificada. Park muestra que el sistema capitalista sobrevive gracias a la fragmentación de la clase trabajadora. En lugar de una respuesta colectiva ante la crisis, la película presenta una atomización total donde cada individuo es una isla en guerra contra las demás. La solidaridad es sustituida por una vigilancia constante y una desconfianza profunda hacia el prójimo.

La elección de la industria papelera como escenario añade una capa de significado histórico y social. El papel es el soporte de la civilización, la ley y la memoria. Ver a Man-su luchar por un puesto en este sector agonizante simboliza el aferramiento de una generación a estructuras analógicas en un mundo que ya decidió automatizar la existencia. Es el combate de lo tangible contra lo algorítmico.

La violencia de Man-su es, en realidad, una forma de hiper-adaptación. Él adopta los valores de "eficiencia" y "eliminación de excedentes" que su propia empresa utilizó para despedirlo. Al asesinar a sus competidores, el protagonista se convierte en el empleado perfecto: alguien capaz de optimizar el mercado mediante la supresión física de la oferta. Es la burocracia llevada a su conclusión más lógica y sangrienta.

El entorno doméstico de la familia Lee es una pieza clave en este análisis. La casa funciona como un museo del éxito que debe ser preservado a cualquier precio. Cada objeto, desde el mobiliario de diseño hasta los perros de raza, ejerce una presión social que obliga al protagonista a actuar. El hogar es aquí un motor de ansiedad, un recordatorio constante de lo que se pierde cuando el estatus se desvanece.

"La única opción" (2025), Park Chan-wook

La película sugiere que la moralidad es un privilegio de la abundancia. Cuando el acceso a los recursos se ve amenazado, los principios éticos se disuelven para dar paso a una racionalización del crimen. Man-su se convence de que su conducta es un acto de amor paternal, transformando el homicidio en una extraña forma de responsabilidad civil.

La presencia de la IA en el trasfondo de la historia sirve para subrayar la obsolescencia humana. En un mundo en el que la mente y el músculo son reemplazables por software, lo único que queda como dominio exclusivo del hombre es su capacidad para la crueldad y el deseo de prevalecer. Man-su compite contra máquinas siendo más implacable que ellas, buscando un nicho de mercado en la oscuridad del alma humana.

La meritocracia es diseccionada como una gran mentira social. La película demuestra que el sistema no premia al más capaz, sino al que mejor se adapta a la falta de escrúpulos. Man-su descubre que su inteligencia solo es útil cuando se divorcia de la empatía. El éxito profesional aparece aquí como el resultado de una selección natural donde la piedad es un rasgo recesivo que debe ser eliminado.

Las víctimas de Man-su son retratadas con una humanidad que aumenta el peso del conflicto. Cada competidor es un espejo del protagonista: hombres con las mismas angustias y los mismos sueños de estabilidad. Al destruirlos, Man-su está destruyendo su propia humanidad, confirmando que en la guerra por un puesto de trabajo, el vencedor termina tan roto como el vencido.

"La única opción" (2025), Park Chan-wook

Al igual que en Parásitos (2019), de Bong Joon-ho, el humor negro de La única opción es una herramienta de crítica social directa. Park utiliza el absurdo para mostrar la degradación de un hombre culto convertido en cazador. Ver a un profesional cualificado planificar asesinatos con la misma meticulosidad con la que redactaba informes es una sátira devastadora sobre la versatilidad del trabajador moderno frente a la crisis.

El espacio urbano es utilizado para mostrar la alienación de los suburbios. Las calles limpias y los jardines perfectos ocultan una realidad de lucha de clases silenciosa. La paz social es retratada como una ilusión sostenida por el consumo; una vez que el consumo se detiene, la estructura civilizada se desmorona para revelar una lucha territorial básica.

La película alcanza una profundidad filosófica al cuestionar la naturaleza de la libertad. El título afirma que no hay otra opción, pero Park nos muestra que esta es la excusa de quien ha decidido entregarse por completo a la lógica del sistema. La tragedia de Man-su es su incapacidad para imaginar una vida fuera de las jerarquías de éxito y poder que lo han desechado.

El empoderamiento oscuro que experimenta el protagonista es una de las observaciones más agudas de la obra. Al tomar el control de la vida y la muerte de otros, Man-su recupera la sensación de agencia que el desempleo le había arrebatado. El crimen se convierte en su nueva carrera, una donde finalmente siente que sus acciones producen resultados inmediatos y tangibles.

Park también reflexiona sobre el legado que dejamos a las siguientes generaciones. Los hijos de Man-su crecen en un entorno donde la supervivencia justifica el secreto y la violencia. La película sugiere que el sistema económico actual está educando a los jóvenes en un cinismo absoluto, preparándolos para un futuro donde la única ley es la del más fuerte.

La película deja al espectador con la certeza de que el verdadero villano no es el hombre que empuña el arma, sino el sistema que ha diseñado un juego donde esa es la única jugada posible para ganar. Es una obra que nos obliga a reconocer que, en las condiciones adecuadas de presión y necesidad, cualquiera de nosotros podría convertirse en Yoo Man-su.