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Contenido creado por Catalina Zabala
Cine
Asesino Relámpago

“Estado de fuga 1986”: la serie que indaga en la mente detrás de la masacre de Pozzetto

La nueva producción de Netflix narra la historia del “spree killer” que conmocionó a Colombia.

28.01.2026 14:24

Lectura: 13'

2026-01-28T14:24:00-03:00
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Por Ivonne Calderón | @malenamoon13

Es 4 de diciembre de 1986. La noche es fría. Estás sentado en el restaurante italiano Pozzetto, al norte de la ciudad de Bogotá, disfrutando con familiares o amigos. Una velada apacible, una suave música clásica de fondo, risas y buena comida. El barullo de los platos y los brindis es silenciado de súbito. Te sobresaltas al oír la voz grave del hombre. Notas el arma en sus manos. La tragedia emerge sin aspavientos, sin haber sido sospechada. Campo Elías Delgado, de estatura media y pelo entrecano, ha estado cenando un plato de pasta boloñesa, tomando unas copas, y ahora dispara su revólver calibre .32 Smith & Wesson.

El primer estallido te anuncia lo inevitable. Bajo las mesas notas los cuerpos sin vida, la sangre que mana y se extiende por el piso y los manteles. Eres sobreviviente, no logras comprenderlo. Quizá ninguno de los muertos que tienes a tu lado imaginó que perdería la vida esta noche. Con el libro de Robert Louis Stevenson asomando por el bolsillo de su saco, el asesino perpetra todo este horror. Como Mr. Hyde, ha salido de cacería.

¿Un asesino nace o se hace? ¿Qué hay en la mente de un spree killer? ¿Qué lo lleva a apretar el gatillo, a empuñar la daga? Estas preguntas sostienen el argumento de la nueva serie colombiana de Netflix, Estado de fuga 1986 (2025). Fue dirigida por Claudia Pedraza y Carlos Moreno, con guion de Ana María Parra, producción ejecutiva de Rodrigo Guerrero (AG Estudios) y el escritor Mario Mendoza como supervisor de guiones y productor. La serie se inspira en el acontecimiento real y fatídico que estremeció a los colombianos en diciembre de 1986: la masacre de Pozzetto.

En ese entonces, Colombia vivía un momento de violencia extrema. La detonación de carros bomba en las principales ciudades, el azote del narcotráfico, la confrontación armada en los campos, el asesinato de líderes políticos. Un año antes de la masacre de Pozzetto, en noviembre de 1985, el volcán Nevado del Ruiz había hecho erupción sepultando entre lava y cenizas al pueblo de Armero. Días antes de este hecho natural, la guerrilla urbana M-19 había tomado las instalaciones del Palacio de Justicia en Bogotá, y el gobierno de Belisario Betancur ordenó la recuperación militar del edificio, generando un drama sin precedentes en la historia urbana del país. Un hecho que arrebató la vida a muchos en el fuego cruzado; dejando, además, un triste saldo de desaparecidos. Esa era la Colombia de la época: un país víctima de una violencia típica. Cuando Campo Elías Delgado empuñó su revólver, la sociedad colombiana fue testigo de un nuevo e inusitado tipo de crimen.

Estado de fuga 1986, que transcurre en ese tiempo histórico, no es un documental sobre la vida y la matanza perpetrada por Delgado ni una nueva adaptación audiovisual de Satanás (2002), novela de Mario Mendoza en la que ficciona a partir del hecho. Esta serie se desliza entre el drama ficcionalizado, el true crime y el thriller psicológico para ahondar en las profundidades de la mente que ejecutó la masacre.

Campo Elías, de 52 años, profesor de inglés, estudiante de Literatura en la Universidad Javeriana de Bogotá y veterano de la guerra de Vietnam, ya había asesinado ese mismo día en la tarde, antes de llegar a Pozzetto, a una de sus alumnas particulares y a la madre de la pequeña. Lo hizo con su daga, con una sevicia que hasta el día de hoy estremece. Sus cuerpos, abiertos como mariposas. Enseguida, se dirigió a su casa: subió las escaleras y de un disparo le quitó la vida a su propia madre. Ni bien prendió fuego para incinerarla como en un ritual, Delgado recorrió el edificio anunciando el avance de las llamas. En cuanto golpeaba la puerta y algún vecino abría, descargaba su revólver. Así empezó su itinerancia asesina hasta llegar al restaurante, con el cañón de su S&W aún caliente. Para la noche había cobrado la vida de 29 personas, dejando otras 15 más heridas de gravedad.

"Estado de fuga 1986" (2025), Carlos Moreno y Claudia Pedraza

Ana María Parra, guionista de la serie, ha comentado que, más allá del interés por la sucesión de hechos de ese 4 de diciembre, Estado de fuga 1986 pone el foco en los meses previos al crimen. Su punto de partida es la matanza en Pozzetto. Inicia en el clímax de ese momento, cuando el espectador aparece ante la escena de la desgracia, pero ofrece algo nuevo: “Echar el casete para atrás”, dice. Viajar —bajo una narrativa ficcionada que se ha nutrido de la investigación sobre el pasado del asesino— a los cuatro meses previos. En el cuarto de escritura, con los guionistas auxiliares y la complicidad de Mario Mendoza, Ana María Parra se propuso la tarea de explorar por qué una persona como Campo Elías —trabajador, intelectual— terminó cometiendo un hecho tan macabro. Más que contar un crimen, buscó acercarse al proceso de descomposición del individuo. Adentrarse en su psicología, dejando de lado el tentador enfoque criminalístico para dar cabida a uno psiquiátrico que trazara el mapa psicológico que fue caldo de cultivo para el horror. Para la construcción del guion contó con la asesoría de un psiquiatra, que ofreció herramientas para pensar de forma eficaz el fenómeno.

Spree killer y Síndrome de Amok. Dos conceptos que fueron clave en el proceso de creación del personaje antagonista. Dentro de la clasificación de asesinos múltiples, el spree killer, asesino itinerante o relámpago se dedica a cometer asesinatos en distintos lugares en un corto período de tiempo. Esto permite diferenciarlo del asesino serial, pues no hay período de enfriamiento. Por su parte, el síndrome de Amok plantea que algunos asesinatos son resultado de un trastorno cuya principal característica es la aparición de un brote de furia salvaje, que induce al sujeto a un comportamiento asesino como respuesta a la frustración y humillación. Es común afirmar que los asesinos seriales son seres perturbados, psicóticos, mentalmente dañados. Pero el asesino itinerante ha hecho pensar a la psiquiatría en nuevas categorías.

"Estado de fuga 1986" (2025), Carlos Moreno y Claudia Pedraza

El spree killer puede aparecer súbitamente, como reflejo del síndrome de Amok, tomando la decisión de matar por razones sociales y con la intención velada de enviar un mensaje al resto de la humanidad. Un término que permite pensar en la corresponsabilidad social. “Ese individuo sí comete una atrocidad, es responsable de lo que hace, no lo exculpa en absoluto, pero hay una atmósfera insana, hay un aire pestífero en esa sociedad que construimos entre todos”, dice Mario Mendoza durante el panel de Netflix en la presentación del audiovisual.

“Llegará el día en que una verdadera lluvia limpiará toda esta escoria de las calles. Yo soy esa lluvia”, dice Jeremías Salgado —interpretado por Andrés Parra—, quien representa a Campo Elías en Estado de fuga 1986. La guionista lo hace emular la icónica frase de Travis Bickle en Taxi Driver (1976) minutos antes de descargar su revólver ante los comensales de Pozzetto —que en la serie es San Marzinno—. Así, el primer capítulo abre sugiriendo el rasgo nihilista y paranoico de Salgado. Un hombre que se nos antoja resentido, harto, capaz de la purificación. Se dice que el verdadero asesino, nacionalizado estadounidense y boina verde en tiempos de Vietnam, padecía un estrés típico en los veteranos de guerra. Es el argumento que ha calado con mayor hondura en el relato popular colombiano. No obstante, la serie, con ritmo lento pero certero, va mostrando otros aspectos de la vida cotidiana del asesino. Sus relaciones interpersonales, el rechazo y los desplantes, la frustración y sus obsesiones, el ensimismamiento, la disciplina y la meticulosidad que lo componían como una personalidad compleja, misantrópica.

"Estado de fuga 1986" (2025), Carlos Moreno y Claudia Pedraza

La intención no ha sido justificar al asesino, más bien escudriñar las microviolencias sociales que pudieron haber contribuido a su frenesí, a su odio. Para ello, la guionista se propuso encontrar una forma verosímil de mostrarle a las audiencias ese proceso. ¿Cómo lo hizo? Lo puso a interactuar en un ambiente hasta ahora inexplorado en los relatos sobre el hecho. Mucho se ha dicho sobre este acontecimiento, que ya hace parte de la cultura pop colombiana. Esta vez, la serie cuenta la historia a partir de la relación entre Jeremías Salgado y Camilo León (interpretado por José Restrepo), que representa al escritor colombiano Mario Mendoza. León es un joven estudiante de Literatura que sueña con ser escritor. Salgado, compañero de estudio, lo impresiona con su carácter y sus reflexiones literarias. De esa manera, se establece entre ellos una amistad mediada por los libros, la memoria, la culpa, la manipulación, el control, la admiración y la oscuridad, que hacen parte de la paleta de colores del retrato de ambos personajes. Una amistad tóxica y perturbadora marca la trama de la historia, permitiendo desvelar, episodio a episodio y de forma profunda, la mente del asesino.

En el segundo semestre de 1986, Mario Mendoza conoció al verdadero Campo Elías Delgado. Compartió aulas con él en las cátedras de Literatura. El escritor ha relatado en múltiples ocasiones que siempre se ha preguntado qué hubiera pasado si esa tarde, cuando Delgado fue a buscarlo a la universidad, lo hubiera encontrado. ¿También le habría disparado en la cabeza? ¿Iba a matarlo como lo había hecho antes con otros? ¿Hubiese podido detener la masacre de Pozzetto de haberse encontrado con el asesino? Esas preguntas fueron caldo de cultivo para su novela Satanás, en la que trabajó durante más de una década y que vio la luz en 2002, ganando ese mismo año el prestigioso galardón Biblioteca Breve de la editorial Seix Barral. Dice Mendoza que el asesino estableció con él un vínculo cercano por temas comunes de investigación. Mientras Delgado indagaba obsesivamente la doble conciencia en la reconocida obra El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde (1886) de Robert Louis Stevenson, Mendoza exploraba los aquelarres medievales en la novela Aura (1962), de Carlos Fuentes. Se conocieron por bibliografía compartida, y así se gestó el vínculo intelectual.

"Estado de fuga 1986" (2025), Carlos Moreno y Claudia Pedraza

Haciendo uso de ese elemento, Ana María Parra ofrece el punto de vista clave de la historia. Se ha permitido ficcionar completamente esa amistad, así como la vida de Camilo León, que nada tiene que ver con la del propio Mendoza. El relato se cuenta a partir de la mirada del joven estudiante de Literatura. “Es él quien nos va llevando a través de la vida desconocida de Jeremías”, afirma la guionista. Y en ese proceso, la trama, con ritmo lento y asfixiante, va conduciéndonos a las zonas más densas de Salgado y del mismo León.

Con planos cerrados y una cámara que parece adherirse a los personajes, se crea una conexión íntima entre los espectadores y la historia. Seguimos a Salgado, el asesino, lo acompañamos en su rutina excéntrica, lo vemos transformarse en cada escena. Observamos de cerca a León; ingenuo, vulnerable, curioso, y nos adentramos en su melancolía, su soledad y sus miedos, hasta ser testigos, a través de los juegos visuales de la serie, de las fugas mentales que lo atormentan y que sirven para desenvolver la trama. Al final, este personaje confundido se pregunta si fue cómplice de Salgado en la masacre, si fue manipulado para perpetrar el hecho. Ese es el estado de fuga que da título a la serie, pues los episodios de amnesia y pérdida de identidad de León sirven de eje narrativo, y nos conectan con la tragedia del 4 de diciembre de 1986.

"Estado de fuga 1986" (2025), Carlos Moreno y Claudia Pedraza

La historia de ocho episodios se desarrolla en dos líneas de tiempo. Por un lado, el presente de Camilo León y sus estados de fuga, enfrentado a las autoridades por presunta complicidad, y por otro, el pasado: 122 días antes de la masacre, cuando León y Salgado se conocen por casualidad entre libros. Jugando con los saltos temporales, la historia va y viene para construir la relación de los personajes, sus pasados y sus dramas personales. De esa manera, con precisión y profundidad, se van revelando los modos en que se desarrolla, silencioso, el horror.

Andrés Parra, conocido por su actuación en Escobar, el patrón del mal (2012), La odisea de los giles (2019) y  El presidente (2020),  entre otras producciones audiovisuales, crea en esta ocasión un personaje intenso, incómodo, ambiguo y de una violencia particular. Un Jeremías Salgado de mediana edad inteligente pero agobiado, solitario y resentido. El actor deslumbra por su versatilidad, ratificando que puede interpretar personajes divertidos y bucear en sus zonas más oscuras para dar vida a personajes aterradores. Por su parte, José Restrepo (Camilo León) se mueve en la historia por diversos registros emocionales con una soltura que da cuenta de su talento en ascenso. Indira Quinchia (Carolina Gómez), otro de los personajes de la serie, mujer ruda y arriesgada que se obsesiona con investigar los hechos de San Marzinno (Pozzetto), permite explorar secretos de León y Salgado, conduciendo la trama a otro nivel de profundidad y transparencia. Este es un elenco que reúne actores colombianos consagrados y emergentes.

"Estado de fuga 1986" (2025), Carlos Moreno y Claudia Pedraza

Las historias de asesinos siguen teniendo relevancia, de eso no hay duda. Aún hoy gozan de aceptación. La clave está en los nuevos puntos de vista, en los ritmos, en las líneas argumentales con que nos son contadas. Estado de fuga 1986 es la prueba de que una misma historia puede ser narrada de modo distinto tantas veces como se quiera. Hasta el día de hoy hay cinco versiones de Campo Elías Delgado que exploran la masacre de Pozzetto: la versión de la historia que se ha convertido en relato popular, el asesino literario de la novela de Mendoza, el asesino de la película Satanás (2007) del director Andi Baiz, el Campo Elías de la novela gráfica con ilustraciones de Keco Olano, y este, Jeremías Salgado en la nueva serie.

Esta producción audiovisual, a diferencia de la película —que también está disponible en Netflix—, nos lleva por los mundos subterráneos de la mente de un asesino relámpago. Ese factor la hace novedosa en relación a la misma historia: Estado de fuga 1986 demuestra una vez más el auge y profesionalización del audiovisual colombiano.