Por Gerónimo Pose | @geronimo.pose

Lanzado a través del sello independiente Neutral Records —pieza fundamental de la movida post punk y no wave del Lower East Side de Nueva York durante los años 70 y 80—, Confusion Is Sex (1983) fue el primer LP de Sonic Youth y una auténtica oda al noise rock. Producido por Wharton Tiers (exbaterista de Theoretical Girls), con John Erskine como ingeniero de sonido, el disco conjugaba estilos oscuros que luego se convertirían en recursos fieles y recurrentes de la banda en sus trabajos posteriores. Etéreo, con humor retorcido y una estética escalofriantemente gótica.

Formada en 1981, Sonic Youth bebía de influencias tan diversas como inesperadas. Por una cuestión estrictamente cronológica, podría pensarse que mamaron de la poesía de Patti Smith o Tom Verlaine, o de la experimentación de The Velvet Underground. Pero la realidad fue más compleja: Kim Gordon estaba atrapada en el jazz de Coltrane y Miles Davis, Lee Ranaldo encontraba en el folk algunas de las mejores canciones jamás escritas, y Thurston Moore —el muchacho de pelo corto que rozaba los dos metros— coleccionaba compulsivamente discos de hardcore de Black Flag y Minutemen, al mismo tiempo que se sumergía en el dub y el reggae con joyas como Man Ah Warrior (1973) de Tapper Zukie.

Pero era 1983: Ronald Reagan bautizó a la Unión Soviética como "el imperio del mal". Quiet Riot publicó Metal Health (1983), el primer disco de heavy metal en llegar al número uno de Billboard. El transbordador espacial Challenger realizó su primer vuelo y la embajada estadounidense en el Líbano fue bombardeada. Reagan llegaba a la Casa Blanca con su pasado de actor de Hollywood devenido en gobernador de California, algo que años después volvería a repetirse con Arnold Schwarzenegger. Tras la dimisión de Nixon en 1974 el Partido Republicano parecía hundido, y la presidencia demócrata de Jimmy Carter no logró sostenerse. Los conservadores reaccionaron elaborando estrategias que atacaban a lo que llamaban la "blanda diplomacia" de Carter.

"Making The Nature" marca el regreso espectral de Kim al micrófono, con reverberaciones hipnóticas y golpes mínimos que anuncian algo inquietante. Las campanas se arrastran hasta "Lee Is Free", una suerte de homenaje —o parodia— a Pink Floyd, plagada de frases incómodas y disonancias que terminan siendo parte del paisaje.

Uno de los recursos más memorables de Moore era colocar una baqueta rota entre las cuerdas y el mástil, reinventando el uso de la guitarra y excavando ruido en tierra fértil. “Take my hand, he said to me, follow now or you’ll be damned”, gritaba Kim, con cuidado de no romper lo que la banda ya dominaba

El disco cierra con una versión en vivo de "Shaking Hell", recuperando ese espíritu lo-fi que hoy abunda en grabaciones caseras de artistas autodenominados indie. Canciones viscerales, crudas, sin humor aparente, con certezas que naufragan en la orilla de un sonido punk, experimental y profundamente catártico.

Sonic Youth continuaría su odisea durante el final de los 80 y principios de los 90, reafirmando un estilo propio que los colocó en ese raro limbo entre banda de culto y fenómeno de masas. Influenciaron a un espectro de bandas de lo más interesantes que van desde Pavement, Nirvana, Beck y My Bloody Valentine. Discos como Daydream Nation (1988), Goo (1990) o Sonic Nurse (2004) terminarían de consolidar una identidad sónica, original y sin concesiones.