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“Colo” Gianarelli: “Armar Gran Hermano desde cero en Uruguay es lo que más me motiva”

El comunicador fue anunciado como el conductor de la primera edición uruguaya de reality y afirma que será un hito para nuestra televisión.

29.03.2026 17:45

Lectura: 14'

2026-03-29T17:45:00-03:00
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Por Sofía Durand Fernández
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Si bien el género del reality show fue creado a principios de la década de 1990, recién alcanzó su apogeo una vez comenzado el siglo XXI. En tiempos en los que las redes sociales aún no existían y tampoco existía la posibilidad de publicar nuestro día a día, la idea de obtener un pantallazo de la cotidianeidad de distintas personas —famosas o no— hizo que la curiosidad creciera.

Big Brother —cuyo nombre está inspirado en la novela 1984, de George Orwell— fue una idea de John de Mol, un productor neerlandés. La primera edición fue llevada a cabo en los Países Bajos, y la premisa era simple: 12 desconocidos, elegidos en un casting, debían convivir en una casa durante entre 90 y 115 días, aislados del resto del mundo y con cámaras y micrófonos siguiéndolos las 24 horas del día, los siete días de la semana. 

El programa no tardó en ser un éxito y desparramarse por el resto del mundo. A los uruguayos les llegaban las numerosas temporadas de la edición argentina, plagada de momentos memorables, como el “vas a tener que hacerte fuerte” de Soledad Silveyra, cuando le contaba a una expulsada que las Torres Gemelas habían sido escenario de un atentado, o personajes controversiales como Cristian U.

En 2022, y tras seis años en pausa, la décima temporada se llevó a cabo. Así, Gran Hermano volvía a ser furor en esta región. En ese caso, quien resultó ganador fue Marcos Ginocchio. Sin embargo, en las siguientes entregas, dos uruguayos se llevaron el premio: Bautista Mascia y Santiago “Tato” Algorta.

Puede que esto haya hecho sonar las alarmas de Canal 10 y, tras años de negarse a intentarlo, decidieran asumir el riesgo de cumplir lo que significaba un sueño para ellos: lanzar una edición uruguaya de Gran Hermano.

“Esto es un hito muy importante para la televisión uruguaya, entonces hay que acompañar para que después aparezcan otras cosas que son maravillosas”, explica “Colo” Gianarelli, en entrevista con Montevideo Portal.

Gianarelli se define como un amante de la televisión, por lo que haber sido elegido para conducir esta primera temporada es un motivo de alegría para él. Ya cuenta con experiencia en franquicias adaptadas a nuestro país: participó en MasterChef Celebrity —y lo ganó—, es conductor de la versión tradicional de este programa y, además, conduce Polémica en el Bar.

Gianarelli se muestra escéptico a la idea de que somos "muy aburridos y muy grises" para formatos como este, y está determinado a que sea un éxito. Las inscripciones para participar siguen abiertas y la única condición es ser mayor de 18 años. 

¿Te has preparado viendo ediciones internacionales? ¿Hay algún conductor en particular que te inspire?

Siempre digo lo mismo, pero me gusta marcarlo: soy amante de la televisión. Soy el que se levanta y prende la tele a las 6 de la mañana antes de irse a dar clase al colegio, y también amo la televisión en vivo. Me parece que este formato es una mezcla de todo eso, con derivaciones en redes sociales. Todo lo que pasa en Gran Hermano, por lo menos cuando participa el conductor e interactúa con los participantes, es en vivo. No hay nada marcado.

Miré todas las ediciones: la de Solita Silveira, la de Pelufo, la de Rial, la de Santiago del Moro. Ahora vi algunos formatos brasileños y chilenos. Lo que hago es tomar lo que me gusta de cada uno. Muchas veces me dicen, capaz que es por el parecido, que me parezco a Santiago del Moro, pero hay muchas cosas que me gustan de él y hay otras que no me gustan. Yo respeto mucho los lugares de cada uno y lo que hace la producción; no me gusta mucho meterme en esas decisiones. Respeto ese lugar y también al que te mira desde afuera. Entonces, tomo algunas cosas y otras no. Me gusta mucho la sensibilidad que tenía Solita Silveira. Era otra televisión, otro momento, pero me gustaba mucho. Rial tenía ese picante que muchas veces hay que tener. Voy armando un “backup” de herramientas de todos esos conductores. A mí Peluffo me gustaba mucho. Yo creo que no es el más importante de todos, pero me gustaba mucho lo que hacía.

Dijiste en otra entrevista que buscás una edición representativa de lo que es la sociedad uruguaya. Vos también tenés experiencia en otras ediciones de formatos internacionales como MasterChef, incluso Polémica en el Bar. ¿Qué tendencia se repite al traer formatos internacionales a Uruguay?

Por ejemplo, en MasterChef lo que se repite es cómo lo viven los participantes. Yo estuve de los dos lados, como participante y conductor, y es una experiencia transformadora. Cuando vas caminando con el plato al jurado, vos decís: “¿pero me estoy poniendo nervioso por una devolución?” Y sí, te estás poniendo nervioso y podés llorar, reírte, enojarte, todo en ese momento. Acá es muy impredecible. Marcos Gorban, que fue el asesor en Argentina de los primeros seis y que también está trabajando con nosotros, dice que es muy impredecible lo que pasa en la casa y el casting.

Queremos que sea representativo del Uruguay, pero queremos ver qué va a pasar. Está la imagen de que somos aburridos, somos grises. No sé si va a pasar eso en la casa. Primero, porque hace mucho tiempo que está el formato en otras partes del mundo y lo consumimos acá en Uruguay. Tenemos la idea de que vuelva la esencia de gente común y corriente viviendo dentro de una casa y en encierro durante mucho tiempo. Creo que lo más importante es cómo lo viven los participantes. Después, los estímulos que se dan desde afuera creo que forman parte de la idiosincrasia del país. Argentina es un país power, de guerra, de opiniones encontradas, de pelearse en la tele, y acá no somos tan así. Pero eso es lo que te digo en la previa. Después, cuando en el segundo semestre se prendan las luces de la casa, vamos a ver qué tan significativo es de la realidad uruguaya.

¿Qué tipo de perfil de competidor te entusiasma?

No tiene por qué ser lo que le entusiasma a la producción. Yo pienso esto: ¿qué pasa si Tato hubiera participado en el uruguayo? ¿Hubiera ganado? ¿Hubiese ganado Tato? ¿Hubiese ganado Bautista? No sé, porque el contexto hace a los jugadores. Primero vamos a ver qué contexto se da dentro de la casa. A mí me gustan los jugadores que toman roles importantes dentro de la casa. Me gusta el que toma la cocina, me gusta el que toma la limpieza, me gusta el que organiza. Que tengan un rol dentro de la casa y que, si se va, la casa se altere.

También está el perfil de jugador, esto de “te hago saltar tus peores cosas para que quedes expuesto”, o el jugador más que va al frente. Como soy yo, que soy una persona más tranquila, los enfrentamientos no los disfruto mucho. En Polémica me pasa, que es un lugar donde a veces quedo incómodo, no porque haya una pelea, sino porque los debates a veces me generan incomodidad. Pero, si tengo que elegir, prefiero al jugador que tenga un rol dentro de la casa y que, cuando se va, le genere un movimiento a la casa.

Además de tener toda esta trayectoria en medios, también sos docente de matemática. ¿Creés que esa faceta te puede ayudar como conductor de Gran Hermano en particular?

Yo creo que el rol del conductor se parece mucho al de un profe porque tiene esto de escuchar, de tratar de potenciar a los jugadores, de sacar lo mejor de cada uno sin decirle: “Mirá, esto que estás haciendo está rindiendo”, porque eso es lo que no tiene que hacer el conductor. El conductor no puede ingresar información desde afuera. Eso es un gran desafío también, porque ya es darle información de lo que está pasando afuera. Creo que la casa tiene que mantenerse lo más aislada posible. Creo que el conductor tiene que hablar poco y tiene que dejar que se luzcan. En las últimas ediciones de varios países se marca la importancia que tienen las galas. Esos momentos de interacción con ellos son muy importantes para mostrar su juego, las debilidades de otros o enfrentamientos que pasaron en la semana y capaz que no se cliparon. La producción elige recortar de acuerdo con las cosas que van pasando, pero hay otras que quedan afuera. Eso es lo que puede “manipular”, entre comillas, la producción. Pero en ese momento es cuando los jugadores tienen que ser inteligentes para decir: “Bueno, esto está bueno que aparezca afuera”.

Así que me parece que sí, tienen muchas cosas parecidas. Lo vamos a ir construyendo, es el primero, hay mucha información y hablamos mucho de cómo queremos que sea el rol o cómo queremos que sea Gran Hermano. Para mí, lo más interesante y lo que más me motiva a hacerlo es armarlo desde cero.

A diferencia de las ediciones originales hace 20 años, hoy en día no solamente afecta lo que ocurre en televisión, sino también en las transmisiones en vivo y en redes sociales. Imagino que va a haber streamings. ¿Cómo pensás compaginarlo?

Hay tres etapas muy importantes según los más estudiosos del formato: una etapa inicial, que es la convivencia per se; una segunda etapa, que es cuando ellos empiezan a darse cuenta de que es un juego y que no hay traiciones, que si yo te voto, no te traiciono; y la última tiene que ver con esto que decís, que es el universo de redes sociales. Ahora ese formato se pasó a las redes sociales y se generan debates.

Yo creo que hay que ser cuidadoso, porque muchas veces la gente que mira la televisión no consume las redes, entonces hay que pensar qué traer de las redes o qué traer de las transmisiones en vivo a la televisión. Muchas veces se habla en los programas de televisión de cosas que pasan en las redes y la gente que mira la televisión no estuvo al tanto. Entonces, trasladar algo que pasó en las redes a la televisión es un desafío. Creo que con las redes es al revés, porque se miran los streamings y se comentan. Es un combo interesante: las redes hacen que la caja de resonancia de Gran Hermano sea muy grande, porque genera pasiones de los que lo aman y de los que no les gusta el formato. Hay que estar atento, pero también hay que ser cuidadoso y respetar que la tele tiene su gente.

Recién hablabas de Tato Algorta y de Bauti Mascia, los últimos dos ganadores de la edición argentina de Gran Hermano. Curiosamente ambos son uruguayos. ¿Creés que esto influyó a que las productoras de acá prendan la lamparita y digan: “capaz que a nosotros nos da la nafta para hacer algo así”?

Yo creo que, sin lugar a dudas, puso su peso en la balanza. Esto era un sueño del Canal 10; al principio era un no. Había una mesa muy chiquita, reunida con gente comercial y de contenido, que decía que no se podía hacer esto acá en Uruguay. Después se empezaron a manejar variables y pasó a ser un “capaz que se puede”, y terminó siendo un “sí, vamos a hacerlo”. Me parece que esto le hace muy bien a la televisión, más allá de Canal 10. Obviamente es una competencia y queremos que nos vaya bien, pero estamos hablando de la televisión en su conjunto.

Creo que eso es algo que tenemos que aprender de lo que pasa en Argentina: nadie es indiferente a Gran Hermano; ni Canal 9 ni América, todos hablan de Gran Hermano porque es lo que genera el programa. Esto es un hito muy importante para la televisión uruguaya, entonces hay que acompañar para que después aparezcan otras cosas que son maravillosas. Cada canal tiene lo suyo. Tenemos La Máscara en el 12, Bake Off en el 4, todo lo que ha hecho Canal 10 con MasterChef y La Voz.

Hace 25 años no era común adaptar franquicias y replicar formatos; consumíamos lo que se importaba. ¿Cuál es la importancia de poder representar estos formatos, con nuestras personas y nuestra producción trabajando?

Para mí es importantísimo. Gran Hermano Uruguay mueve y va a mover un equipo enorme de gente detrás de cámara. Ya hay más de 10 personas que están trabajando hace mucho tiempo con la lectura de la biblia del formato, que dice lo que se puede hacer y lo que no se puede hacer, viendo castings de otros países, reuniéndose con Marcos Gorban para que les cuente cómo fue llevar el formato a Argentina. A Argentina le pasó algo muy parecido, solamente que la dimensión es diez veces mayor. Es muy importante para un medio que últimamente sufrió muchos golpes traer un formato tan grande con nuestra gente.

¿Puede que haya participantes de otros países?

Sí, puede ser. En el casting hay perfiles característicos en la historia de Gran Hermano: el que se hace cargo de la cocina, el que hace más show. Hay algunos que hacen su video todo editado y otros que dicen: “mi cámara es muy mala”, y ves que no sabe cómo grabar, que se le ve media cara. Eso no va a influir al momento de ingresar a la casa. Lo importante es que los que están en el equipo de casting miren y digan: “wow, esta persona me generó algo”. Y eso es lo que le va a dar lugar a un casting presencial.

Son varios castings los que se hacen y eso no te asegura tener a los mejores. Porque en las primeras seis ediciones de Argentina, hay cuatro ganadores que no estaban al principio y entraron como suplentes. El único requisito es ser mayor de 18 años, así que puede haber.

Si pudieras elegir otro programa de esa misma línea que se pudiera traer a Uruguay, ¿cuál elegirías?

Hay muchos. Operación Triunfo es un formato lindo; en algunas partes del mundo se está haciendo MasterChef 24/7, que es el aislamiento sumado a la cocina. Hay cosas interesantes de American Idol. Ojalá que este sea el puntapié para que otros, o el mismo Canal 10, pueda traer otros formatos. Yo creo que eso va a acercar gente a la tele y también es importante que este formato va a ser para la familia: Gran Hermano es para la familia. Por más de que vemos algunas cosas que no están bien, es lo que pasa en la vida, entonces que dé lugar a conversar.

¿Qué tendría que pasar en diciembre con Gran Hermano para que puedas decir “tarea cumplida”?

Que todo el mundo hable de Gran Hermano me parece que es un sueño, y que mi rol pase desapercibido. Si no hablan mucho de mí es porque lo que estoy haciendo está bien. Acá lo importante es el formato. Lo mismo decía MasterChef: lo importante son los participantes, son los que cocinan y es el jurado. El conductor es un accesorio para que ellos se luzcan. Yo creo que, si en Gran Hermano logramos que la gente hable de ellos y que se sientan protagonistas, tarea cumplida. Estoy recontra feliz de ser el conductor, pero disfrutemos de que es una marca importantísima para la televisión.

Por Sofía Durand Fernández
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