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Variante fílmica

“CTI Área Covid”: una cápsula del tiempo a lo peor de la pandemia (y sus protagonistas)

El documental de Nicolás Macchi, que se filmó en abril y mayo de 2021, se estrena en el Festival de Cine Nuevo de Detour.

15.10.2026 13:04

Lectura: 10'

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Por Gastón González Napoli
ggnapoli

¿Recuerda el pedido de Rafael Radi para “blindar abril”? Era febrero-marzo de 2021 y las tendencias indicaban que los números de enfermos, internados y fallecidos por covid-19 se iban a disparar si no se tomaba alguna acción, justo cuando el país se preparaba para implementar una campaña de vacunación masiva. Hacen más de cinco años ya, que no es poco: pasaron dos Mundiales, una sequía descomunal, un cambio de gobierno y cuatro discos de Taylor Swift; bien puede ser, además, que usted haya decidido conscientemente enterrarlo en el fondo de la memoria. Fue un período feo del mundo la pandemia, y sus efectos a mediano plazo no están siendo tan distintos de los del estrés postraumático. Nadie ha pagado consecuencias más caras que los que trabajaron en los centros de terapia intensiva en los meses posteriores a aquel abril.

Sin embargo, los años, una decisión de seguir adelante sin demasiadas reparaciones por parte del cuerpo médico, y el surgimiento de voces que aseguran que todo aquello fue mentira, que los CTI nunca estuvieron llenos, que era todo un cuento, borronearon el recuerdo. CTI Área Covid, documental que se estrena mañana en el Festival de Cine Nuevo, más conocido como el Detour, nos lleva de regreso a ese período para hacerle un poco de justicia a quienes trabajaron en la trinchera.

Su director, Nicolás Macchi, filmó en abril-mayo de 2021 en uno de los CTI del Casmu, y su película —de una hora de duración— la protagonizan las enfermeras de los turnos de la tarde-noche: vestidas de exploradoras espaciales, reconocibles solo por sus miradas, tratando de ponerle algo de humor a una situación que las excedía.

Sobre esto LatidoBEAT conversó con Macchi.

CTI área covid (2026), Nicolás Macchi

CTI área covid (2026), Nicolás Macchi

¿Cómo te movilizó a vos estar ahí? Porque cuentan ellas cómo tienen que sacarse un poco el CTI de arriba antes de llegar a sus casas, y cómo están acostumbradas a lidiar con la muerte. Vos no estás acostumbrado a lidiar con eso, ¿no? Como no lo estamos la mayoría.

Te mueve, sin dudas. En menor medida, lo que relatan ellas yo lo vivencié en ese período. Fue muy demandante también a nivel de intensificar el aislamiento, durante un par de meses no vi a nadie absolutamente. Y también el contacto con la muerte tan cercano indefectiblemente te remueve tus propios muertos. Un eje principal dentro de lo que a mí me interesaba es ver cómo lidiaban ellas con eso, ver que el humor también es un antídoto, es parte de la forma de sobrevivir a eso.

El tema no solo era la cantidad de pacientes sino que se morían muchos más de lo normal...

Fue muy exigente, fue muy adrenalínico y a la vez también cambiante, como sucedía mucho con pacientes, con algunos que había generado un vínculo, no sabías nunca si al otro día llegabas y capaz que se había muerto. Era así, literalmente. Era eso la gran diferencia que ellas hacían notar todo el tiempo en relación al resto de los pacientes habituales: siendo gente que está acostumbrada a lidiar con procesos de muerte, también a ellas las sacudía la velocidad con la cual se morían.

Es imposible que no te conmueva estar ahí. Más que nada las situaciones con los familiares, te diré que era lo que a mí por lo menos me sacudió un poco más. Vivenciar el dolor de una muerte muy cercana, estar ahí al lado… Por más que yo opté por no incluir eso en un corte final, lo vivenciás. Insisto, te rememora tus propias muertes.

Hablaste antes del humor...

Es un momento que puede ser supersolemne y a la vez se lidia con un humor muchas veces muy negro o, para el que lo ve de afuera, tal vez extraño o fuera de lugar. Son esas dos contradicciones de algo superprofundo y central en una naturaleza humana como es la muerte y la vivencia cotidiana, el trabajo en relación con eso. Ir a laburar todos los días y tener una rutina en relación a una instancia donde para el que no está ahí sí será un momento trascendente.

¿Cómo fue tu acceso? Porque los CTI son lugares naturalmente bastante restringidos.

El inicio del contacto con el CTI fue a través de un informe para CNN en español, en el cual yo trabajé como realizador. A raíz de ese primer encuentro se me prendió un poco la lamparita de tratar de hacer algo más en profundidad, y empecé a gestionar la posibilidad de entrar con el director, con Marcelo Gilard, quien fue el que me dio el aval. Ahí fue que empecé a de a poquito entrar, más o menos durante un mes y pico, un mes y medio. Estuve yendo, no sé, día por medio, ponele. 

Fue paulatino el ingreso: como todas estas instancias de documental que tenés que construir una confianza, básicamente fue el cuerpo de enfermería, algunas enfermeras puntuales, las que me ayudaron más y en parte coprodujeron esta cuestión. Fueron ellas las que empezaron a abrir la cancha y me facilitaron poder registrarlas y poder estar ahí de una forma un poco más íntima.

Después me encontré con varios de los pacientes que había filmado afuera, pero toda esa data no terminó entrando en el corte final. “Varios”: algunos de los pacientes que estaban lúcidos, que eran pocos. Una de las premisas con las cuales entré era no hacer hincapié o no filmar a los pacientes que estuvieran en coma.

¿Con los que estaban lúcidos, tuviste que pedirles permiso para incluirlos después? Como este Marcelo, que es el que más aparece.

Durante el rodaje, Marcelo era el único lúcido que hablaba de entre todos los que pasaron, y se empezó a generar un vínculo: me veía ahí y en un momento le pedí permiso, si estaba todo bien con filmarlo e incluirlo. Me dijo que sí. Y a Marcelo lo vi después a la salida. 

¿Por qué decidiste centrarlo solo en las enfermeras y no incluir todo esto que decís? Los pacientes, las familias.

Primero porque era un momento donde muy pocas familias podían entrar. Solo podían entrar en los momentos donde o ya estaban por irse, lo cual sucedió poco, y me sucedió a mí al final con Marcelo, que entró la hija y eso, o ya estaban por morirse. Entonces era un momento muy delicado, extremadamente delicado. Y no me interesaba entrar en ese morbo. Por más de que sí es un terreno probablemente lleno de vivencias y de sensaciones y experiencias, no era ahí donde yo quería hacer el foco.

Me interesaba retratar el trabajo de quienes estaban ahí y me interesaba ver cómo lidiaban esas personas en un ambiente laboral común y cotidiano, como puede ser cualquier otro, tan lleno de particularidades. Lidiando con momentos de dolor y de tristeza y procesos de muerte cotidianamente. Y también porque hay momentos de decir: “No podés abarcar todo”. Parte de este proceso largo de edición fue un poco eso: “Bueno, ¿qué contamos de todo esto?”.

CTI área covid (2026), Nicolás Macchi

CTI área covid (2026), Nicolás Macchi

Me imagino que fue un desafío buscar las historias o los protagonistas en un contexto en el que solo se le veían los ojos a la gente. Que es difícil reconocer quién es quién.

Eso fue lo más complejo dentro de lo narrativo, y lo expresivo que es el cine. No tener rostros casi, no tener referencias temporales. En el cine, el paso del tiempo es casi que el ABC dentro de la historia del cine, cómo hacer diferentes formas de generar la sensación del paso del tiempo, y ahí no hay día, no hay noche, es un búnker. Entonces, ir al viejo y peludo fade y bloques, como para dar un poco de pausa, y apelar a las voces y apelar a restringir la cantidad de gente.

Al principio te genera que no sabes muy bien “esta quién es”, después más o menos creo que vas distinguiendo quién es quién, pero esa misma confusión también está arriba de la mesa, que no sabían ni entre ellos, ni los compañeros. “¿Quién sos? Ah, Martín, ¿qué andás? Te reconocí porque te escuché o porque me dijiste que eras tal o cual”. Y también con los pacientes, que quien entra ahí parece un astronauta, tapado hasta la manija. Por lo menos retratar lo que era esa instancia, en ese momento.

CTI área covid (2026), Nicolás Macchi

CTI área covid (2026), Nicolás Macchi

Me decías recién esto del “largo proceso de edición”. Filmaste en abril-mayo del 21, hace cinco años y pico. ¿Se demoró por el trabajo de procesar tanto material?

Sí, pasó por mil versiones. Estuvo congelada en algunos períodos, de decir: “¿Esto para dónde lo podemos agarrar?”. Y con muchas decisiones más drásticas. Algunas versiones estaban mucho más plagadas de entrevistas y de la palabra hablada. Después entender o por lo menos optar por decir: “Importa más verlo y estar un poco más en ese lugar y vivenciarlo de una forma más observacional, que tan cargada de voz”. 

Yendo después a lo más temático. En su momento hubo teorías conspirativas e incluso un relato político de que en realidad los hospitales nunca habían estado cerca del colapso. ¿Vos te encontraste con algo de eso?

Yo me encontré con los CTI llenos. ¿Qué te puedo decir? [se ríe] Obviamente que escuché y estoy al tanto de algunas de esas teorías. Parte de la indignación del cuerpo de la salud era eso, cómo de afuera corrían algunas versiones mientras adentro se estaban deslomando día y noche. Yo no soy un experto en el tema y no me quiero sumar a la confusión de hablemos sin saber, pero sí vivencié que durante todo ese período se trabajaba lo que ellos llaman “a cama caliente”, que entraba uno y salía otro. Como es público, no se llegó a la saturación total, pero se anduvo en los noventa y pico, y ahí era evidente. Recuerdo varios momentos de que estaba gente esperando para entrar en piso bastante mal, y no había lugar. También se morían muy rápidamente y en mucha cantidad. Vi gente muy joven morirse. Vi gente morirse de mi edad, que choca.

También era lo que recibía yo de ahí, de estar en la boca del lobo y salías y mucha gente que seguía en Narnia, o en una cosa de negación. No es por ponerse en un lugar moral, nos sucedía a todos que ya después de tanto tiempo había un hartazgo de no poder contactar con alguien, de no poder estar, de abrazar a alguien, a gente querida, juntarse, en fin. Pero sí que era recurrente recibir eso de parte de los trabajadores: cierto enojo, cómo ellos salían y veían la gente sin tapabocas, a los besos, todo, y ellos ahí en realidad estaban en la trinchera.

¿No has notado en estos años de edición como hartazgo con el covid? Una saturación, de no querer saber más nada con esa etapa del mundo.

Sí comparto que hubo una saturación temática, como decir: “Esto ya pasó, no me hable más de esto, estuvimos dos, tres años con esto permanentemente”. Es una dificultad de mover esa película, de cómo generar que alguien se acerque. Sí me parece como potencial que poca gente ha podido acceder a la instancia de CTI, que era algo muy cerrado, muy hermético, muy restringido. Entonces en ese sentido sí veo que genera curiosidad. Pero a nivel temático creo que todos en general hicimos como un reseteo y quedó como en un limbo, en una esfera, medio encapsulado. Eso como que si no hubiera pasado. Esto sucedió, pero al margen.

Por Gastón González Napoli
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